Coser el Alma

No hay comentarios

Una casa de los años veinte, un bello jardín de flores, sábila y hierba Luisa. Una máquina de coser que ahora no es más que una reliquia y tres viejitas adorables.  En el momento que atravesé  la puerta de este hogar entre a otro mundo y me di cuenta de cómo el tiempo pasa sin importar nada ni nadie, para él no hay distinciones de raza o de jerarquías económicas, todos vamos para el mismo lugar sin distinciones y sin llevarnos absolutamente nada más que nuestras memorias.

En las paredes y pisos se enmarca el deterioro de los años el mismo que está enmarcado en los rostros de las que fueron aún más bellas de lo que son ahora.

Hacía donde vamos me preguntaba, y mirando alrededor encontré la respuesta, no me cabe la menor duda de que vamos encaminados hacia un mundo maravilloso de paz de tranquilidad y de armonía.

Charlaba con la tía Evita y en la suavidad de la conversación notaba su paz interior y su experiencia de casi un siglo de vida.  Le pregunté, qué hace cuánto tiempo dejó de coser, me respondió que dejó de cocer cuando se sintió un poco débil y cuando perdió un poco la vista, mirándome fijamente me dijo, que después se dedicó a cocer el alma porque si algún día había que partir a otro lado tenía que irse sana de espíritu aunque el cuerpo se caiga ya de la vejez.

Las lecciones aprendidas y las enseñanzas a través de los años solo nos preparan para una vida mejor y claramente me doy cuenta de que el cuerpo físico no es más que una carcasa donde llevamos encerrada el alma, y bien dicho que nuestro cuerpo es el reflejo de nuestro verdadero ser, ya sea cuerpo joven o cuerpo viejo.

Gratificante sentir y ver una armonía completa reflejada en actitudes en un hogar donde la muerte ha pasado de largo, como dice la tía Evita hay que sanar el alma para irnos a otro mundo, posiblemente el cuerpo y el alma empiezan a sentir que  en algún momento van a partir, y tomando como ejemplo, porque empezar a sanar y a coser el alma ya en edades avanzadas, mejor empezar ahora mismo y así estar tranquilos en todo momento para cuando llegue la hora de viajar a un lugar mejor.

Muchos tenemos heridas que coser, que sanar, y mejor empezar hacerlo ya, dejar de lado los rencores, el odio, las decepciones, la envidia, solamente de esta forma vamos a alcanzar nuestra paz interior y esa será la que se refleja en nuestros rostros.

A todos nos han rasgado el alma alguna vez, nos han partido el corazón de alguna manera, y el secreto para sanar es la paciencia, la serenidad, el perdón. Suena difícil porque cuando llega el momento lo último que queremos es estar serenos y perdonar, pero claro que se puede, para eso contamos también con nuestra Fuerza de Voluntad con esta y con mucha fe todo es posible.

Preparémonos ahora para lo inevitable, hay que sanar las heridas que tenemos abiertas. El tiempo pasa tan rápido  y  hay que darle la debida atención y dedicación, no siempre la muerte pasara de largo.

A.B

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s