Ser Verdadero

Santos Cruz

Ayer murió Santos Cruz,  dos noches le lloro el cielo en pleno verano.  Sombras oscuras pasaron por la calle donde él ya entregaba su alma al creador.  Se fue a un mundo mejor donde el cuerpo ya no sentirá más dolor, donde la lastima ya no será una causa de voltearlo a ver.

Santos era sordomudo, sufrió y disfrutó la vida a su manera, el no tenía familia  de sangre la gente del pueblo no tenía conocimiento alguno de ella.  Vivió para trabajar.

Tristemente muy pocos se acordaran de este hombre viejo y solitario, más sin embargo los que le recordamos y estuvimos en su último adiós le llevamos en nuestros corazones y le recordaremos como el hombre sordomudo que trabajaba partiendo leña y que en las tardes salía bien bañado y con su sombrero homburg saludando cordialmente con una sonrisa en su rostro al que se lo encontraba.

El día de su muerte el pueblo muy solidario empezó a recaudar dinero y todos los pudientes y los no pudientes pusieron su granito de arena, conmovedor ver cómo un pueblo tan pequeño en esos momentos se olvida de las discordias y riñas que son parte ya de su diario vivir.

Sentado la noche de su velación pensaba en lo insignificantes que somos a la hora de irnos con la Santa Muerte nada podemos hacer, no podemos comprar más vida ni pagando con todo el dinero del mundo. Lo irónico de la vida que ricos y pobres para allá vamos, seremos quemados o devorados por los gusanos, nos volveremos nada y no hay excepciones.

Querido Santos si hubieses visto que bonitos ramos y arreglos de flores te mandaron a regalar, tu caja de igual manera estaba reluciente y hubieses disfrutado mucho del café que dieron aquella noche.  Pero muerto ya para que dirás desde el otro lado no? Y te doy la razón probablemente algún día necesitabas para comer y no tenías.

Dios te dio a vivir  una vida austera y sus motivos solamente él tendrá, porque, qué injusto podría decir,  que te pasaste la vida de ermitaño sin familia y trabajando cada que alguien requería de tus servicios.

La recompensa ya la estás disfrutando y confío en que nuestro creador haya sabido premiar la templanza con la que supiste llevar tu dura vida.  Premiar tu sonrisa y tus saludos cálidos aunque no hayas sabido pronunciar una sola palabra. Santos no te digo que descanses en paz, te digo que goces  de la plenitud  y sabiduría de Dios, empápate de su misericordia y benevolencia, sé feliz. Hasta algún día Santos Cruz.

Illari.B

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