Despedida

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Cuando vas llegando a tu tierra natal al pueblito que te vio nacer la ansiedad invade tu cuerpo, tu alma, las ganas de ver a tus amigos a tu familia llenan tu corazón de regocijo y tus ojos de lágrimas. De alegría se llena cada poro de tu ser. Indescriptible el momento cuando abrazas a tus amados, le das gracias a Dios por verlos con salud, sanos y fuertes.

Tu pueblo añorado te da la bienvenida, sus montañas radiantes y la brisa de Los Andes te dicen este es tu hogar es tu tierra bendita.

El tiempo transcurre como si fuera un sueño,  te sientes completo. Regresar al pueblo es como regresar a las entrañas de mamá. La gente alegre y cálida te abraza, te saluda y con su carisma y amabilidad te hacen sentir querido y extrañado.

Sin lugar a duda se pasan momentos de felicidad, amor, de amistad y tranquilidad. Mas sin embargo  los días pasan y después de disfrutar y soñar despierto llega lo inevitable, la despedida.

El conteo regresivo de la fecha de retorno a tu ciudad o país  de trabajo son inevitables ya los últimos días son tortuosos porque sabes que el ensueño en el que vives está por acabarse.  No quieres llorar frente a tu familia o frente a tus amigos más ya tienes un nudo en la garganta y con las lágrimas a punto de desbordarse tienes la fuerza para decir papá, mamá dame la bendición, para dar un abrazo fuerte a toda tu familia, amigos y decirles un té quiero, un hasta pronto.

No han pasado más que cinco minutos y ya sentado en el auto de regreso se te  desborda toda la pena y el dolor que te da dejarlos, en el camino le rezas al Santo de tu devoción y  pidiendo entre sollozos le pides que cuide a la gente que quieres para en un próximo año estar con ellos nuevamente.

Ya va quedando atrás la tierra que te acogió con tanto cariño y las memorias y los buenos recuerdos serán la dosis para seguir adelante hasta el momento de regresar nuevamente.

Pueblo que me viste nacer, que me viste correr por tus calles empedradas, fuiste testigo de mis alegrías de mis penas, de mis amores y ahora me despido temporalmente porque regresaré a tu regazo y le pido a Dios que nos brindes la dicha de seguir visitando esta nuestra tierra querida.

Guasuntos por siempre te llevaré en mi corazón.

A.B

 

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