Renacer II

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Como bien saben quede en compartirles paso a paso este taller espiritual, ya les hable del primer objetivo que lo pueden leer aquí Renacer I. El objetivo número dos, es el siguiente.


  • Ayunar

El día que amanecí con el propósito de descubrirme un poco más, tomé la decisión de hacer el ayuno.

Antes de empezar hice una resolución y me propuse ayunar como se debe, siendo consciente de que no es tarea fácil realizar este objetivo.

Como bien saben soy chef y decidí hacer el ayuno en un día normal de trabajo, imagínense hacer este objetivo mientras tenía  que cocinar.  Para empezar, temprano en la mañana bebí un vaso de agua con un poco de vinagre y empecé mi día de trabajo.  Obviamente fue un día diferente  porque a medida que pasaban las horas y  preparaba los alimentos meditaba, admiraba y es donde me nació el respeto por los benditos frutos que Dios nos brinda y de los cuales en muchas ocasiones abusamos de ellos.

Sentí una conexión profunda con lo que hago, al medio día sentí que me pesaba un poco la cabeza pero mis ánimos estaban firmes, me hice un té y seguí trabajando pero todo lo hacía con calma y me refiero a calma de espíritu, no deje que nada interfiera en lo que estaba haciendo. Pase normal hasta las cuatro de la tarde que fue donde ya estaba preparando la cena, para esa noche tenía  espagueti con albóndigas. Cuando saque del horno las albóndigas se me cruzó por la mente acabar ahí el ayuno y comer  (fue la parte más difícil del día) pero no me deje ganar y me tome un vaso de agua, hice estiramiento, respiración y pase ese bache. Fue así como termine el día de trabajo, me sentí feliz por haber ayunado y me di cuenta de que si fui capas de no comer por 25 horas soy capaz de vencer muchas otros obstáculos espirituales y físicos.

Mi fuerza de voluntad quedó probada, a la vez me puse en el lugar de los que no tienen con qué alimentarse, y me dolió, me sirvió para entender mejor el ejercicio anterior que fue brindarle algo a una persona que no tiene que comer.

Cuando llegue a casa abracé a mi familia con tanto amor, me sentí limpio y  aunque no lo crean revitalizado. Antes de cenar primero le di gracias a Dios por el pan que llevaba a mi boca y por el día que tuve, realice una pequeña oración y me tomé una sopa, después un poco de yogur sin grasa. En este punto sentía como calambres en las manos y pies, es normal y mientras empecé a comer fue pasando poco a poco. Les mando ánimos para que se animen hacerlo, no solo ayuda físicamente, sino también a nuestro espíritu.

Aprendizaje: No abusar de los alimentos y al mismo tiempo valorar lo que tenemos.

El ayuno fue la comida de mi alma aquel día.

A.B

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