Sentimientos

Me dijo adiós

Aquella noche me acosté temprano, sin embargo, sentía un dolor en mi pecho, parecía que algo estaba por suceder y así fue. Recibí una llamada por la madrugada, era una voz que me decía al oído, lo nuestro acaba aquí ya no puedo esperar, no aguanto más.

Sollozando aquella noche y en la embriaguez de mis lágrimas me repetía, esta noche murió mi alegría y aquí nació mi tristeza.

La mujer que quise  me dijo Adiós, se fue sin darme ninguna explicación.

Esa noche no dormí más y durante el día no comí, pase en ese estado varios días. Sentía que la vida sin ella no tenía sentido, estaba derrotado preguntándome qué fue lo que hice, donde estuvo mi error. Los días fueron sombríos mi cama olía a ella, su perfume estaba impregnado en toda la habitación.  La sentía y la miraba en todo lugar.

Con la desesperación encima  y sin  pensamientos claros, deambule por toda la casa por algunos días buscando una respuesta a la tragedia que pasaba en esos momentos. Sentía que no existía solución para lo que me pasaba.

Cansado de escudriñar en  mi mente le di paso al corazón y a la voz de mis amigos y familia. En  especial a la de mi querido amigo, mi querido padre Pedro. Él tuvo las palabras correctas para esos momentos diciéndome: se fue porque no te quiere, porque no hay amor; las cosas suceden por algo, es así de simple,  estas palabras fueron como una mano invisible que quitó la venda de mis ojos.

Dolió aceptar la realidad y dolió salir y despertar de mis ilusiones. Fue lo mejor que me pasó en esos momentos  a pesar de todo. Con esas palabras y con la frase  que decía ella no te quiere y que resonaban en mi cabeza me propuse seguir mi camino.

Ya cansado de los recuerdos decidí salir de mi pueblo, de mi país. Así pasando por una Travesía que ya conté en otro de mis artículos llegue a los Estados Unidos en donde todavía tenía esas ganas de buscarla y de ir por ese amor, de comprarle rosas y esperar afuera de su casa.

Esta idea loca se me desvaneció al calor de una hoguera, esa noche queme cartas, notas, y todos los recuerdos  que me ataban a esa mujer.

Empecé por un sendero diferente ya con recuerdos vanos de lo que ella fue.

No me morí de amor. Al contrario me hice más fuerte, gracias a esta desdicha aprendí y fui mejor que antes.

Queda claro entonces que a pesar de los reveses que nos  da la vida  hay soluciones, y sorpresas, porque después de tristezas y lágrimas siempre hay alguien mejor al otro lado, dispuesto a darte la mano y ayudarte a seguir adelante.

Si estás pasando por momentos así, no de dejes vencer, disfruta de lo que se te presente. El amor te llegará porque ya Dios te tiene reservado alguien especial, tu alma gemela tu media naranja. No pierdas la esperanza, ten ánimos y empieza  a ser feliz desde ya, minuto a minuto.

Recuerda que tú atraes lo que piensas y lo que quieres.

Armando. B

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