Abuelita

Abuelita

Te soñé y mi corazón se volcó de alegría al verte,

al tocarte  en esos momentos me sentí el hombre más feliz,

más dichoso del mundo.

Sentir que te pude volver abrazar, fue divino,

yo recuerdo claramente mis lágrimas ardientes,

que de alegría resbalaban por mis mejillas.

Cuanta felicidad mi Dios, cuánto regocijo,

el poder estrecharte entre mis brazos,

el poder ver esos ojitos lindos nuevamente.

Entre sollozos gritaba abuelita te amo tanto,

cuanta me falta me haces,

nunca me dejes nunca te vayas otra vez.

La dulzura de su voz

y las caricias de sus manos acallaron mis sollozos.

Cómo estás abuelita donde vives ahora,

porque no te veo como antes,

su mirada brillante 

y el calor de su regazo me abrazaron,

me decía ya no llores hijito,

yo siempre estoy contigo y sé cuánto te duele no verme.

Extrañarte es doloroso,

y en lo profundo de mis sollozos

tu rostro es el alivio que calma 

mi corazón.

Gracias por tu ternura y tu inmenso amor abuelita bella.

Armando.B

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