Lunes 2 de Octubre

Un saludo para mis queridos amigos y familiares este blog no es de noticias, anuncios o asuntos referentes  como ustedes saben  pero debido a las circunstancias que atravesamos en todo el globo terrestre me quiero tomar un tiempo para hacer una reflexión acerca de todo lo que está pasando, especialmente con terremotos, huracanes, amenazas de guerra y tiroteos.

Es realmente indignante ver  en las redes sociales como mucha gente no se está tomando en serio todos estos acontecimientos.  Obviamente no estoy generalizando, pero la falta de conciencia en momentos tan cruciales como los que atravesamos no es una buena señal. Muchos están en su burbujita de cristal y les da igual lo que pase a su alrededor. Ciertamente no podemos hacer mucho, y lo que se llegue hacer hay que hacerlo con la conciencia de que hoy son ellos y mañana quizás somos nosotros,  nuestros familiares o amigos.

Ahora mismo hay gente llorando a sus muertos,  ahora mismo hay gente desaparecida, violada, ultrajada,  mancillada, mientras los que están en su burbuja de cristal solo ven por ellos mismos y los de su círculo, como seres humanos que somos me parece no solo indignante sino también doloroso y triste. Ver y saber cómo muchos ven solo  por sus intereses aunque el mundo se este cayendo a pedazos unas cuadras más allá.

En circunstancias como las que atravesamos en estos tiempos es donde nos tenemos que detener y pensar que en un abrir y cerrar de ojos cualquiera de las tragedias antes mencionadas nos puede pasar.  Y que hacemos se dirán yo les digo que es el momento de limar asperezas, de hacer una oración, de donar, de prepararnos en casa, de tener un plan  para desastres. Tenemos que comprender que no somos intocables que no tenemos la vida comprada como ya he dicho en otros post, y lo repito porque es necesario tenerlo presente es necesario no olvidarnos de ese pequeño detalle.

Vamos a dejar de hacer comentarios sin sentido, como esos que dicen así: La gente se merece lo que le pasa, qué cosa más absurda, no creo que cientos de niños en el mundo que sufren tragedias se merecen lo que les pasa.  La que dice Diosito les está castigando y la más absurda de todas las que dicen que el mundo se va a acabar.  Seré breve en referencia a estas dos últimas. Dios no castiga de esa forma como dicen, porque si así fuera estaría castigándonos a todos nosotros no solo a cierta gente y en ciertos países y la última el mundo no se va a acabar o acaso desde hace miles  de años no nos han dicho lo mismo? los que nos vamos a acabar somos nosotros.

Más bien pongámonos a trabajar para vivir dignamente, amemos a nuestra familia y en general a nuestro prójimo, estrechémonos las manos, dejemos de actuar como jueces de los demás y lo más importante seamos felices minuto a minuto qué es lo que está al alcance de nuestras manos.  Que Dios todo poderoso les derrame de bendiciones.

Armando. B

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Segunda Oportunidad

Daban las cinco de la madrugada y Miguel salia a esperar el bus como todos los días, viajaba a otros pueblos a visitar granjas ya que era veterinario. Parado en la estación del bus pensaba en hacer su trabajo y regresar con su familia que le esperaba todas las tardes. El bus no pasaba y camino a la esquina para ver si venía a lo lejos, en lo que llegó a la esquina un auto venía a toda velocidad, no se pudo hacer a un lado y le pegó de lleno, estaba conduciendo un chico que hace no mucho salía de una fiesta en estado de embriaguez.

La ambulancia y los bomberos empezaron a llegar, tirado en el suelo, inconsciente pero con pulso todavía, fue trasladado inmediatamente al hospital. El doctor lo miró y rápidamente procedieron a revisarlo, tenía un golpe en la cabeza, le operaron pero no reaccionó. Miguel quedó en estado de coma.

Abrió los ojos pero no sabia donde estaba. Una persona se encontraba al frente sentado en una silla, noto que despertó y le alzó la mano, él sin saber que hacer también levanto la mano y medio le sonrió. Se despertó en la silla de un parque.

Llegó una mujer alta y muy bella de rostro angelical, le saludo de lo más normal, buenos días Miguel le dijo; él desconcertado sonrió y dijo, disculpe usted me conoce? que hago aquí y donde estoy; la mujer sonriendo le dijo usted está en el cielo y aquí todos nos conocemos, pero ¿como? ¿Mi familia mis amigos, mi pueblo? Tranquilícese, pero como sucedió? Mire le dijo usted salía a trabajar y mientras esperaba el autobús un auto se estrelló contra usted, quedó inconsciente, con unos huesos rotos y con un golpe severo que le dejó en coma, los doctores hicieron todo lo que estaba a su alcance pero no reaccionó. Pero porque estoy hablando con usted ¿porque me siento tan vivo? -Usted está en el cielo ya le dije. Desconcertado se puso de pie y sentía que no pesaba nada. Todo a su alrededor era maravilloso todo parecía de cristal reluciente y hermoso.

Soy Paula le dijo y soy la encargada de guiarlo y enseñarle todo alrededor. Venga conmigo, y le llevó a un pozo de agua cristalina, sentados alrededor Paula toco el pozo y se reflejo el accidente y consecutivamente todo lo que había pasado, lo del hospital, y lo de los preparativos para un anunciado funeral.         -Paula le dijo, no se preocupe su familia estará bien. -El no sintió dolor alguno.

¿Porque estoy aquí? ¿Dónde está Dios? ¿Le puedo conocer? ¿Que porque está aquí? – Dijo Paula, es todo lo contrario esta siempre ha sido su casa, estaba allí temporalmente como todos los demás. -Miguel interrumpe y pide a Paula que le trate de tú, soy una persona común argumento. -Paula dijo, a las personas que ves y que hablas por primera vez tienes que tratarlas de usted, es cuestión de educación. Bueno te decía, no eres de la tierra como le llaman, eres de aquí del cielo. Donde estabas solamente fuiste aprender, piensa que la tierra es una escuela, pero y Dios dónde está? Dios siempre ha estado contigo. -Pero yo nunca lo he visto. Dios está dentro de ti, no se le ve, solo se lo siente.

Eres una persona buena, y de un gran corazón, antes tengo una pregunta para ti. ¿Porque nunca diste todo lo que tenías que dar? ¿Porque la falta de amor a tu prójimo? Tienes razón le dijo, siempre quise ayudar a la gente pero nunca lo hice, solamente pensaba en mi y en mi familia. Por momentos fui egoísta, solamente pensaba en mi beneficio. Crees en las segundas oportunidades? Dijo Paula, -si creo le contesto. Entonces vas a regresar y despertar de ese coma, -como si ya estoy muerto, contestó Miguel. Para Dios no hay imposibles. Tu despertaras.

¿Recuerdas cuando un mendigo toco la puerta de tu casa y tú no le abriste la puerta?, no le diste de comer ni de beber, ¿recuerdas cuando pasabas por el puesto de fruta que atendía una madre soltera con su hijo? La compasión que sentías no fue suficiente, eso no llenaba sus estómagos, hacían falta las acciones.

Todos tenemos un limite de tiempo en ese lugar llamado tierra, muchos no encuentran el camino que tú encontraste; aunque no lo supiste explotar. La mayoría quiere ser millonario, famoso, ídolo, y por ende se convierten en avaros, egoístas, envidiosos. Como puedes ver aquí las riquezas de nada sirven, lo único que sirve aquí son tus memorias de felicidad, tus amigos, tu familia, estos recuerdos los tendrás por toda la eternidad.

No supiste invertir bien tu tiempo, no lo aprendiste a valorar. Todas las muestras de amor que podías haber dado y no lo hiciste, todos esos besos no entregados para tu esposa, tus hijos, tu familia, esos abrazos no brindados para tus amigos, esas sonrisas no expresadas para los desconocidos.

Tendrás una segunda oportunidad porque siempre quisiste hacer todo eso y más, ahora es cuando, hoy es tu momento.

Miguel abrió los ojos. Despertó del estado de coma. Pensó que todo fue un sueño, sin embargo ya no fue la misma persona. Esa misma semana abrió una clínica veterinaria que atiende gratuitamente los fines de semana. Salio a saludar a la señora que vendía frutas en la esquina y a dejarle una ayuda económica. También escogió ropa buena de su guardarropa y llevó a repartir a los pobres de las calles. Se convirtió en el esposo, padre y amigo ideal. Aprendió que la compasión y las buenas intenciones no son suficientes.

Porque esperar que nos pase lo que a Miguel le pasó, quizás no todos tengamos esa dicha de una segunda oportunidad. Vamos a dar todo ese amor a nuestra, familia, amigos, hijos. Vamos a ayudar a todos lo que nos sea posible incluso si nosotros tenemos que dejar de comer.

A mí me pasaba lo que le pasó a Miguel con la señora de las frutas, todos los días la miraba con su hijo en medio de la nada, tratando de hacer algo para tener que comer. Yo sentía dolor de verlos pero nunca me anime a bajarme del auto ofrecerles algo y hablar con ellos, ese día llego yo tuve el valor de parar y de pasar de la compasión a los hechos, no saben cuán gratificante es entregar algo con amor, se siente una felicidad increíble, te sientes en paz y con el corazón lleno de regocijo.

Espero que les haya gustado esta pequeña reflexión, recuerden no dejar para mañana lo que hoy lo podemos hacer. Ser amorosos, cariñosos, respetuosos, y buenos con los demás, como bien dijo Paula serán esas acciones y memorias únicas y maravillosas las que nos acompañaran para la eternidad.

«¡Qué alegría hay para los que tratan bien a los pobres! El Señor los rescata cuando están en apuros» El señor los protege y los mantiene con vida; los próspera en la tierra y los recata de sus enemigos. Salmos 41:1-2

Armando. B

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Travesía

 Todavía recuerdo aquel día que salí de mi pueblo 20 del enero de 2001, cargado de sueños y de ilusiones. La tristeza que sentía no me dejo despedir casi de nadie.

Algo que jamás olvide es la despedida de mi abuelita, llorando me dio la bendición y me dijo entre sollozos, hijito ya no te he de volver a ver. Hasta este instante se me hace un nudo en la garganta, porque así fue. Después de mi partida en unos años mi abuelita falleció, ahora solamente nos vemos en sueños de vez en cuando.

En una tarde gris me embarcaba en un autobús con rumbo a la capital Quito, de donde emprendería otro viaje hasta Colombia, para de ahí tomar un avión a México. Viajaba como vendedor de una compañía de artesanías nacionales.

Llegando en México empezó mi calvario, apenas bajamos del avión ya fui detenido y llevado a una oficina donde un oficial me interrogaba y a pesar de que yo tenía la visa y todos los documentos en regla no me dejaba ir, porque él aseguraba que algo estaba mal. Yo seguía en mi papel y le decía que me podía tener ahí todo el día que yo estaba legal. Una mujer oficial ya cansada fue y me dijo directamente que todo estaba bien, pero que si quería salir tenía que darles una “mordida” (dinero), yo tenía el dinero repartido en toda la ropa estaba entre las costuras y antes de que se me acerque le dije, aquí está es todo lo que tengo fueron doscientos dólares, después de pagar me dejaron salir.

Llegamos a un hotel que no estaba tan mal, comimos, descansamos, éramos dos. El coyote de Ecuador ese mismo día nos robo los pasaportes con el cuento que se iba a hacerles poner un sello, nunca más lo volví a ver. Pasamos en Ciudad de México dos días hasta que un coyote del estado de Guerrero nos contactó, él nos mandó a recoger. Pasamos quince días en Tlapa estado de Guerrero.

Llegó el día en que nos trasladaron a Sonora, a la frontera entre México y Estados Unidos, recuerdo el lugar donde cientos de hermanos se preparaban para emprender un camino tan peligroso y lleno de riesgos, el lugar parecía un convento la gente dormía casi uno encima del otro, un lugar horrible, el primer día me acosté por ahí en un rincón. Justo cuando empezaba a quedarme dormido se cruzó por encima mio una rata o serían dos pero del susto me pare y me fui a sentar en el patio, cuando amaneció me quede dormido.

Fue en el mes de febrero y era pleno invierno, hacía un frío insoportable. Daban las tres de la tarde cuando salimos en pelotón, unas sesenta personas con dirección al desierto. Caminamos y caminos sin parar. Todos le seguíamos a una sola persona que le dicen pollero (porque todos le seguimos a él como pollitos) caminamos hasta el anochecer, serían las nueve de la noche cuando de pronto empezó a sobrevolar sobre nosotros uno de esos aviones autopiloto el mismo que detecta señales infrarrojas de cuerpos o de todo ser viviente en movimiento.

El pollero gritó todos al suelo y no le miren, todos con las cabezas contra el suelo. No pasaron quince minutos y los de inmigración a caballo y en carro ya estaban ahí para arrestarnos. Nos llevaron a un retén donde nos requisaron y pedían documentos. En ese momento muchos de los que estaban ahí iban siendo separados ya sea porque llevaban papeles falsos o bien porque no hacían bien el papel de Mexicano. Yo llevaba conmigo una licencia mexicana la revisaron y me hicieron varias preguntas acerca de México. Sin ningún problema contestaba porque esos quince días en Guerrero fue lo que hicimos, estudiar de dónde éramos, país, ciudad, padres, hermanos, el himno nacional de México, gente del gobierno y entre otras cosas.

Rogándole a Dios para que ya nos dejen ir, nos subieron a las perreras (camionetas parecidas a esas donde llevan a los perros porque es con barrotes y mallas) nos bajaron otra vez en la frontera de México, pasamos unas horas ahí y en la tarde ya estábamos de regreso, esta vez ya veníamos por un camino más largo, se me acabó el agua, la comida, me memoria de frío.

Por la gracia de Dios y en la angustia que vivía esos momentos de hambre y sed una pareja se me acercó y me tendió en la mano un pedazo de tortilla seca y agua. Nos hicimos amigos y continuamos juntos.

Durante y ya en medio del desierto salió una banda de ladrones, nos dejaron pelados. Solo se salvó lo que tenía escondido en el zapato. Después del susto continuamos hasta llegar a un rancho de americanos en donde ciertamente no era una banda de ladrones pero igual nos robaron lo poco que teníamos. Si no pagábamos, no pasábamos por ahí.

Estábamos ya más de medio camino adentro en zona americana, una chica se rompió un pie y le fuimos ayudando entre todos, pasando por cruces de gente enterrada en el camino viendo pertenencias, fotos y sueños de otras personas que se quedaron ahí para siempre. Hasta ese momento para mí fue una aventura.

Física y anímicamente afectado por lo que vi no me quedó más que apoyado en mi Fuerza de Voluntad seguir ya sin mirar atrás.

Lastimado, cansado, magullado y hambriento después de cuatro días en el desierto llegamos una mañana helada a Tucson – Arizona, y no acaba todo ahí, fuimos transportados como costales de papas uno encima del otro en una furgoneta, donde normalmente entran unas diez personas, entramos unas treinta en ese estado por una hora de camino, fue desesperante y doloroso.

Llegamos a una casa donde igualmente había cientos de inmigrantes, nos dieron algo de comer y en el momento me puse en contacto con mis hermanos para que depositen el resto de dinero de lo que habíamos pactado. Fue algo rápido y el mismo día en la noche ya me embarcaba en un bus a la ciudad de las Vegas en donde de allí tomaría un vuelo hasta San Francisco, donde me esperaba mi familia. El viaje en total tuvo un costo de quince mil dólares, el riesgo de mi vida y un mes de camino.

Por favor, no arriesguen sus vidas, lo aquí contado esta sin detalles. Realmente fue más fuerte y dolorosa la travesía.

Por la gracia de Dios me fue bien y el sueño americano se hizo realidad, pagué mis deudas, arregle mi situación legal, estudie, tengo una bella familia. Sigo cumpliendo mis metas.

Hermanos inmigrantes nunca se den por vencidos y sigan luchando y realizando todos sus sueños que si se puede.

Armando. B

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Danna

Hija mía.

Tú, mi amor el más hermoso, como el lirio de los valles. Amor mío, encanto de mi corazón y fuerza de mi vida.

Como te extraño, y solo Dios sabe cuanta falta me has hecho todos estos años. Alma mía, desde tu partida nada ha sido igual. El mundo a veces se me torna gris y el tormento de nuestro adiós invade mis pensamientos.

Angel mío que no daría por un beso, por un abrazo tuyo, por tocar y acariciar tu bello rostro siquiera por unos instantes y poder decirte cuanto te amo.

Ahora sé que estas en un lugar mejor de eso no tengo duda, así como tampoco tengo duda de que tu deseo es verme feliz. Si, ya hace mucho te deje ir, sin embargo, mi corazón te llora cada vez que tus recuerdos llegan a mi mente y como fulminantes explotan dentro de mí.

Después de tu partida desconsolado te lloraba, nunca le reclame al altísimo.

Te pedía una señal para saber si estabas bien y con el llanto enjuagando mi rostro también le pedí a Dios con tanta fuerza que me dé esa señal y ese mismo instante una linda mariquita se posaba en mis manos. Fue la seña perfecta porque a ti siempre te gustaron esas lindas criaturas.

Desde ese día, y ahora cuando una mariquita se posa en mi cuerpo o ha mi alrededor, sé que eres tú, diciéndome papá, yo estoy bien, sigue adelante sigue siendo feliz.

Siendo feliz ciertamente estoy. A pesar de tu partida con tus recuerdos, y con tu aroma impregnado en el alma sigo adelante.

Mi pequeño ángel tengo la certeza que un día nos volveremos a ver. Por el momento solo es un hasta luego. Tú vives dentro de mí y ahí estarás por siempre en lo más profundo de mi corazón.

Papá también te ama de aquí a la luna y mucho más como me lo decías.

Armando. B